lunes, 14 de enero de 2008

Chin Chu Papo

Ahora sí, a echar el grito en el cielo con la eliminación de las llamadas cuotas compensatorias –que no son otra cosa que impuestos o aranceles- a los productos chinos, entre ellos se encuentra uno que nos interesa y afecta a los leoneses: el zapato. El pasado 11 de diciembre se venció el plazo de 6 años que tenía México para quitar dichas cuotas que supuestamente protegerían a la industria nacional de los precios bajos que tienen los zapatos chinos y otros producto que importamos de dicho país.
Hasta hace poco nos dimos cuenta que los chinos nos comieron el mandado, metieron millones de pares de zapatos de contrabando con la complicidad de autoridades aduanales y empresarios mafiosos (entre los cuales no podían faltar los hijos de la señora Marta). Además el gobierno chino nunca dejo de inyectar apoyos a su industria, lo cual esta en contra del acuerdo que firmó en 2001 con México. Como siempre, nuestro gobierno agachado, no fue capaz de denunciar en foros internacionales las prácticas desleales de su contraparte oriental y más bien se dedicó a acallar las voces y torear a los empresarios que se pronunciaban por una acción más enérgica de nuestras autoridades. Ahora sí, “ahogado el niño” dicen que entrarán a una controversia en la Organización Mundial de Comercio para “ver si se pueden prolongar las cuotas otros 5 años”. Esta confrontación con los chinos puede durar hasta 2 años lo cual daría un leve respiro a los futuros afectados. Mírelos nomás querido lector, como se sacrifican por su pueblo nuestros políticos, siempre actuando a la mera hora y prolongando lo inevitable.
En el plano local, los gobiernos estatal y municipal, solo se dedicaron a echar porras desde lejitos…ah, y como olvidarlo, a marchar muy orgullosos el 12 de diciembre, dándose su baño de pueblo y brindando recetas que ayudaran a mejorar la situación económica que se antoja muy difícil. Según ellos, la nueva actividad económica para la cual esta destinada León, -el sector servicios- es suficiente para dar empleo toda la gente que correrán de sus fuentes de trabajo en un futuro.
Los empresarios, por su parte, haciendo su luchita, no tanto por los empleos que se perderán (50 mil el primer año) sino por el patrimonio de sus familias. Los grandes empresarios podrán sobrevivir, pero los pequeños y medianos están destinados a ser borrados del mapa por -como dicen nuestros sabios funcionarios- “no ser competitivos”. Y es que para poder competir con los chinos no solo haría faltas que el gobierno apoye sino que se les pagarán salarios de hambre a los obreros leoneses como los que reciben los chinos (1 ó 2 dólares diarios por 12 horas de trabajo).
Los jodidos de siempre y para siempre son los más de 200 mil trabajadores y trabajadoras que corren el riesgo de perder su empleo. Los que se fletaron y engordaron la cifra de 40 mil personas en la marcha del 12 de diciembre no solo por presiones de los patrones que obligaron a muchos empleados a ir, sino porque están concientes que serán sacrificados en el momento que las cosas “no vayan bien” en sus lugares de trabajo. Esos miles de obreros y obreras que son siempre víctimas de los patrones, dueños de tenerías y fábricas, que pagan salarios muy bajos, prestan dinero con intereses altísimos a sus empleados, hacen firmar papeles en blanco como una forma de asegurar la renuncia, y que llevan a cabo otras prácticas nada congruentes con la moral cristiana que muchos de ellos pregonan.
En un futuro, los miles de trabajadores y trabajadoras serán los primeros afectados por la tibieza de un gobierno que se hace pequeño ante las potencias industriales (léase no solo China, sino Estados Unidos y Canadá). Un empresario ahorra e invierte en algún otro proyecto ¿Siguen creyendo Guerrero y Oliva que toda esta gente se empleará con el sector servicios? ¿Qué va a hacer el “presidente del empleo” con las miles de bocas que ahora esperan ser alimentadas en una ciudad sin capacidad de brindar chamba a los jefes de familia?

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